Un lugar para contar

Hay lugares que iluminan, hay lugares que te abrazan. Hay lugares que iluminan! Te alegran sus colores, sus formas de dragones en las nubes, caballitos de mar o tal vez de los dioses del Olimpo.
Un aroma de flores silvestres te cuentan que estás en primavera y unos árboles que con su presencia bendicen la tuya. Otros rincones del mundo pueden hacer que les hagas la reverencia. Imponentes como una montaña donde un personaje pequeñito, medita ante la grandeza de la naturaleza.
Están aquellos lugares donde sus tambores, su ritmo y los tonos de su música te envuelven en una danza eterna. Su cultura y sus sabores hacen que te sientas como parte de ese lugar y cuando partes, te llevas un pedacito de ese lugar en la maleta.
Otros lugares donde exploras. Un par de conchitas y caracoles. Una estrella de mar, te sonríe para la foto y los cangrejos se unen al parche.Te hacen creer que eres parte de la película de tus sueños. Buceando en medio de corales y pececillos de colores, sabes que el oxigeno de cada burbuja consiente tus pulmones y añora salir a flote. Sentir la brisa fresa y regalarte una tarde soleada y un horizonte despejado, es una de las jugarretas más queridas por tu alma. Las gaviotas te preguntarán si estás tocando el cielo.
Abraza, ama, sueña y viaja cuantas veces puedas. Un sello de tranquilidad quedará atado a tu ser. Todos esos lugares te recordarán que somos nómadas, viajeros de caminos donde el destino podría ser incierto pero que tu certeza por descubrir sus misterios hará posible que esos trozos de experiencias, retos, miedos, esperanzas y añoranzas, exigirán dejar una huella bonita donde al partir añoren tu regreso. La mejor brújula eres tú.